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Error mágico (FF) (YAOI)

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Error mágico (FF) (YAOI)

Mensaje por Ivan Braginski el Mar Ene 10, 2012 7:22 pm

Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, sino a su autor Hidekaz Himaruya-sama, este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Parejas: RusiaxMexico, kesesee

Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene YAOI, Lemon, fantasía y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.

Beta: Usarechan.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Error mágico

Capítulo 1.- Mal hechizo

Arthur Kirklan, también conocido como Inglaterra, se encontraba en su casa buscando algo en su polvoriento ático; rebuscó por cada rincón, pero sólo logró hacer más desorden y llenarse de polvo. Cuando estaba por darse por vencido, descubrió en una esquina lo que buscaba con tanto ahínco, una pequeña sonrisa se formó en sus labios… ya verían esos idiotas.

Mientras tanto; en la ciudad de México. Alfred F Jones estaba terminando de arreglar las cosas para la fiesta con él estaba un morocho de bellos ojos chocolate, él era México, su vecino y dueño de la casa en donde se encontraban.

—Gracias por ayudarme —le dijo América a México quien le hizo una seña obscena con las manos, estaba molesto porque se dejó engañar por el estadounidense con su cara de borrego degollado y ahora tenía que soportarlo a él, a una bola de países en su casa y ¡para colmo!, él tendría que limpiar todo el desastre cuando la fiestecita terminara —Joseph…

—Me llamo José, maldito gringo cabrón—le respondió dándole su mejor mirada asesina —. ¿Qué chingados quieres?

—¿Por qué estas enojado? ¡Debes estar alegre por festejar el triunfo de tu héroe!

José rodó los ojos, como si ganarle al pobre de Canadá en el básquet ball fuese tan asombroso, teniendo en cuenta que era un deporte en el que Mathew no era nada bueno… si le hubiese ganado en hockey seria otra historia.

El mexicano suspiró pesadamente… Alfred era peor que una resaca después de una semana de parranda y lo que más le molestaba a José era que siempre se dejaba convencer por ese dolor de cabeza.

Los preparativos se terminaron justo antes de la llegada de los primeros invitados, que fueron: Alemania, Prusia, ambos Italia, España, Bielorrusia, Ucrania y Rusia; éste último fue inmediatamente abordado por Alfred, quien le gritó que él no lo había invitado.

—Deja de estar ladrando —lo regañó México dándole un golpe en la nuca —. Esta es mi casa y Rusia es bienvenido las veces que quiera.

—¿What? —José le dedicó una sonrisa que asustaría a la misma Bielorrusia —, pero…

—Te callas —le cortó. José tomó la mano de Iván arrastrándolo lejos de ahí y dejando al angloamericano con la palabra en la boca.

La fiesta ya tenía poco más de una hora cuando Inglaterra hizo su aparición –algo realmente extraño en el siempre puntual rubio –; traía un objeto ovalado cubierto por una tela negra. Su rostro estaba deformado en una mueca que rivalizaría con la del mismo gato de Alicia en el país de las Maravillas, centró su mirada en Francia, quien hablaba animadamente con Prusia, Alemania, Veneciano y Romano.

Los nórdicos estaban sentados en el sofá; Turquía y Grecia peleaban entre sí por la atención de Japón. España sacaba a relucir su fase de padre celoso y sobreprotector con México que era acosado por América, quien de vez en vez molestaba a Rusia e intentaba alejarlo de José, al igual que Bielorrusia, algunos otros países, como Hungría, Canadá, Austria, China, Suiza y Liechtenstein, hablaban entre ellos o comían algún bocadillo.

Arthur se acercó al francés, quien, al verlo, lo recibió con un beso en los labios.

—¿Qué traes ahí, mon petit? —la sonrisa del británico se agrandó mas.

—Un regalo, frog —le respondió revelando un hermoso espejo con extrañas inscripciones.

—¡Oh, Angleterre! —Francis comenzó a admirarse, era un objeto maravilloso que reflejaba toda su belleza.

Arthur frunció el ceño molesto, ¡Se suponía que Francia debía asustarse!, comenzó a recitar un hechizo, pero este rebotó en el espejo, golpeando a todos los países de la fiesta menos a él, convirtiéndolos en niños de entre 12 y 13 años.

—¡Chigi! —gritó Romano escandalizada.

El Bad Trio se señaló entre sí: ¡Eres un niño!, ¡Soy tan adorable, kesese!, ¡Gyaaaa!

—¡Soy un puberto! —gritó México.

—~Ve~ ¡Doitsu, Doitsu, ayúdame! —chilló Feliciano abrazándose a un joven Alemania quien estaba tan desconcertado como todos.

Las reacciones eran variadas; Arthur tragó grueso los presentes lo miraron con deseos homicidas, "¡Arréglalo", le gritaron enojados, pasaron varias horas en las que Inglaterra probó muchos hechizos pero ninguno funcionó.

—¿Qué harás pa' 'reglar este desmadre? —lo cuestionó el pequeño mexicano.

—¡El héroe exige regresar a la normalidad! —le gritó Alfred. Arthur suspiró.

Creo que no tengo alternativa.

Sólo existía una persona que podía ayudarlo, un viejo amigo suyo, pero primero tenían que ir a su casa y buscar cierto objeto.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Viajar en avión con veinticinco países que ya eran una real molestia de adultos, de niños eran una verdadera tortura. Algunos se la pasaban corriendo por los pasillos, jugando con los botones, se peleaban por ver quien se sentaba con quien, hacían bromas a las sobrecargos o trataban de levantarles las faldas a las niñas o simplemente molestando. Arthur llegó a su límite.

—¡Sentados y quédense quietos! —les gritó Inglaterra, ya arto de todo el escándalo que los, ahora niños hacían.

—Eres un amargado —se quejó Gilbert mientras se serbia un poco de whisky.

—¡Deja eso que son menores de edad! —lo regañó quitándole al prusiano la botella, lo mismo hizo con la que tenía México y Francia.

—Pendejo —le dijo José inflando las mejillas —. Somos unos pinches escuincles por tu culpa.

—Ve~ ¿ya llegamos? —preguntó Italia del Sur mas dormido que despierto.

Inglaterra se dejó caer en su asiento sobándose las sienes; este iba a ser un largo viaje. Definitivamente odiaba su vida.

Continuara…

Lizerg-chan: Bueno, es el primer capítulo, si les gustó y quieren que actualice pronto, ¡dejen comentarios!

Youko Saiyo: Bye!

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Ivan Braginski
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